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Llamar "gilipollas" a tu jefe no es motivo de despido.

Eso si, que vaya por delante que la sentencia del TSJM dice que el empleado lo hizo una vez por lo que tal ofensa no puede conllevar el despido disciplinario.


La expresión del trabajador se analizó como un hecho aislado y tuvo lugar en una situación en la que la empresa advierte al trabajador que no debe marcharse, tras finalizar su jornada de trabajo, pero se marchó al tener prisa por motivos personales, y esto no reúne la suficiente gravedad como para ser merecedor de la máxima sanción de despido, y más pudiendo la empresa haberle impuesto una sanción menos grave.


La empresa para justificar la procedencia del despido alegaba que este trabajador ya había tenido otras sanciones previas, a lo que el tribunal considera que ya habían sido valoradas, considerando que aquella última constituye una clara conducta de falta de respeto o desconsideración a un superior carente de toda justificación, que la ofende moralmente, dirigida a menospreciarla o deshonrarla en presencia del resto de trabajadores.


Aboga el TSJM por considerar o valorar el contexto en el que el trabajador profirió tales expresiones y que el despido es la última de las posibles opciones, ya que previamente, consultando el convenio colectivo, se pueden explorar otras posibilidades como suspensión de empleo y sueldo, etc.



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